Enfermo
de tisis en sus últimos años, murió el 15 de Junio de 1827. La casa en que
murió El Pensador—dice Jacobo M. Barquera en apuntes que cita el Sr. González
Obregón fue la número 27 de Ia calle del Puente Quebrado. Su cadáver fue
exhibido públicamente para desmentir la absurda conseja de que había muerto
endemoniado. Fue velado su cuerpo por D. Pablo Villavicencio (El Payo del
Rosario), por D. José Guillon, por un español, Aza, que había sido su
encarnizado enemigo, y por D. Anastasio Cervecero, quien fue encargado del
entierro y presidio los funerales. Acompañaron el cadáver del Pensador a su
última morada multitud de curiosos y muchos de sus partidarios, siendo
sepultado el día 22 de Junio del propio año de 1827, con todos los honores de
ordenanza que se consagran a un capitán retirado.
Fue
sepultado en el atrio de la iglesia de San Lázaro; pero la lapida que indicaba
el lugar de su descanso ha desaparecido.
Por datos del mismo
Barquera y otros que ha recogido el Sr. González Obregón, se sabe que Fernández
de Lizardi fue hombre muy caritativo, aunque siempre vivió estrecho de
recursos.
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